Caigo en la cuenta de cuántas veces me he acordado de ti, de nuestra boda, de cada celebración de nuestro aniversario, que fue cada vez a menos. Yo quería romanticismo, sentir pasión y perderme a mí misma en tus brazos, quemarme por dentro, sentir tus manos en mi piel. Y todo quedó en nada... Día a día te fuiste diluyendo delante de mis ojos, sin que pudiera retenerte a mi lado. Todavía me echo la culpa por no saber ganarme tu amor cada día, aunque tú tampoco lo conseguiste conmigo. Es la historia de dos personas solitarias, de dos almas perdidas en una casa, que se cruzaban en un pasillo y no se veían.